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diumenge, 1 de desembre del 2024

Acerca de las precauciones a tomar al instalar seguros alternos empleando la técnica de la doble cuerda

La primera vez que me metí en una vía de varios largos fue en 1981. Como empezaba, y de escalada deportiva ni siquiera se hablaba, iba de segundo, claro. Me acuerdo que en aquellos años casi todo el mundo pasaba las dos cuerdas por el mismo seguro fijo en las vías algo equipadas (como se hace hoy en día si se escala con cuerdas gemelas), sólo que aquellas cuerdas tenían un diámetro de 9 mm o incluso algo más. En aquél entonces los seguros fijos de las vías que repetía (semiequipadas la mayor parte) solían ser pitones y buriles con sus chapitas; incluso se hacían, pasar las dos cuerdas por el mismo seguro si se ponían empotradores. Para las cuerdas dinámicas, sólo había un estándar, creo. En mi entorno, la técnica de la doble cuerda pocos escaladores la usaban, salvo los que se dedicaban a la escalada artificial, que entonces se hacía con dos cuerdas. Empecé a interesarme por la técnica de la doble cuerda para las vías clásicas en libre cuando, a finales de los ochenta, leí algunos manuales ingleses. Desde entonces, siempre la uso, ya que como mis destrezas son muy modestas (no paso del grado IV+, como mucho algún V), siempre he confiado en aprender bien las maniobras y el buen emplazamiento de seguros. Y, ciertamente, con dos cuerdas, las sensaciones son muy bonitas, y más para escaladores que, como yo, ya ni nos planteamos que nos salgan los pasos de 6a ni pisamos los rocódromos, aunque cuando era joven, a los treinta, alguno sexto en escalada deportiva me salía.

Alternando los seguros, y siempre que los factores de caída no sea grandes, la segunda cuerda apoyará a la primera (en la hipótesis de que el último seguro emplazado no salte, claro). Por ejemplo:

Supongamos que el escalador, que está a 3 metros por encima del último seguro A que ha puesto el escalador, pongamos que en la cuerda azúl, y que el seguro B que había puesto antes pasándolo por la otra cuerda, pongamos que de color verde, se encuentre a 2 metros del seguro A.

En esta situación, supongamos que el escalador, en el momento de caerse, se encuentra a 10 m de la reunión. Así que ... va y se cae. Bien, entonces vuela 6 metros, luego el factor de caída es de 6/10 = 0,6. La cuerda azúl debería resistir sobradamente, no se ve comprometida.

Pongámosle ahora un poco de yuyu: salta el seguro A, luego desde el inicio del vuelo hasta el seguro B de la cuerda verde hay una distancia de 3+2=5 m, por lo que la longitud del vuelo aumenta ahora a 10 m - ¡por favor, que no falle también el seguro B!-, , en consecuencia, ¡el factor de caída para la cuerda verde será de 10/10 = 1, que también sigue siendo un factor de caída asumible para la cuerda verde que ahora también ha tenido que actuar.

Por tanto en estos dos escenarios, me parece a mí que es perfectamente asumible, el trabajar con los seguros alternos para una y otra cuerda, sin tener que ponerlos a la misma altura los dos.

El problema viene con este otro supuesto. Si el escalador ha emplazado el seguro A para la cuerda azúl a una gran distancia del seguro B (para la cuerda verde), pongamos que a 4 metros del mismo, y, en la caída falla el seguro A, la longitud del vuelo será ahora de 2x(3+4)=14 metros, luego el factor de caída alcanza ya el valor 14/10=1,4.

Recordemos que las pruebas de homologación se hacen con un factor de caída de 1,77 (si no recuerdo mal), pero se supone, razonablemente, que el escalador pesa más de 55 kg (masa que se usa en dichas pruebas). Así que ojo ahí porque una cosa (1,4 $\lt$ 1,77) va por la otra (55 kg $\lt$ 80 kg), y por tanto esa situación sería ya comprometida.

No obstante, siendo un poco optimistas, y sin dejar de considerarlo un posible accidente, hay que tener en cuenta a favor de esa cordada que, al fallar el seguro A ya se habrá disipado cierta energía, en beneficio, con el retardo, de la labor que se le encomienda a la cuerda del seguro B. También, disipará energía la fuerza de rozamiento.

Tres libros que recomiendo

Me permito recomendaros dos libros editados por la Editorial Desnivel que me parecen muy buenos, ambos del mismo autor, Ewaldo Sandoval: (1) Escalando vías de varios largos con la técnica de doble cuerda, publicado por Desnivel en 2018 , y (2) Cómo montar reuniones en vías de varios largos, también publicado por Desnivel, en 2016. El texto es claro y muy preciso en las descripciones, y los dibujos son muy detallados. Quizá ya los conozcáis. Hace años que no dejo de consultarlos.

Otro estupendo manual, que me parece "de cabecera", y que está escrito por varios autores en colaboración, es Montañismo. La libertad de las cimas, publicado también en España por la Editorial Desnivel en 2016. Viene actualizándose desde 1960 en sucesivas ediciones; ésta (última hasta el momento) es la séptima. Con los nuevos materiales y algunas maneras de hacer, se espera una nueva actualización (la octava), si bien, me parece a mí, en lo esencial el manual es perfectamente válido en la actualidad. El texto, es muy esmerado y la traducción al castellano muy cuidada, y, al igual que en los libros de Ewaldo Sandoval que he comentado arriba, los dibujos están muy bien hechos y son muy detallados; priman sobre las fotografías, lo cual aporta mucha claridad y precisión pues ayudan a entender muy bien las explicaciones textuales. El manual cubre todos los aspectos que intervienen en el montañismo (término o concepto, por cierto, en el que los autores inscriben los de alpinismo y la escalada): técnicas de escalada en roca, nieve y hielo, progresión por terreno escarpado, encordamiento, materiales, orientación, meteorología, nivología, primeros auxilios, organización y psicología de grupo, etcétera.