En estas líneas voy a hablar de cosas que considereo deseables en un frontal eléctrico para alpinismo/escalada:
Además de la luminosidad (estaría bien la posibilidad de que llegue a dar más de 1000 lúmenes, para escalada y alpinismo), el peso, el que se puedan recargar (baterías) o no (pilas), la regulación automática de luminosidad (para escalada) -lo consiguen con un sensor que mide la distancia al objeto iluminado-, la posibilidad de poder regular manualmente la luminosidad entre varios niveles, etcétera.
Hay que tener también en cuenta el tipo de baterías con las que funcione el frontal; las de litio metal hidruro (LiMH) dan muy buen resultado: se cargan rápido, son más asequibles que las de ión litio (se comportan aún mejor para alpinismo, aunque son más caras que las de LiMH), mantienen bien la luminosidad a lo largo de ciclo de descarga y no se descargan tan fácilmente con el frío (como las pilas alcalinas), y también la capacidad de carga (unos 2500 mAh, está más que bien, pues daría sobradamente para varios días.
Desde hace cinco años, tengo un frontal Swift (de Petzl) [el siguiente enlace muestra el mismo frontal, si bien corresponde a una versión renovada (2026): https://m.petzl.com/ES/es/Sport/Linternas-frontales/SWIFT-RL], con batería recargable de ión litio, y con ajuste automático de la luminosidad en función de la distancia a un objeto. Estoy muy contento con él. No es lo que se dice ligero, pero se adapta bien al casco, tiene varios modos de luminosidad y es fiable. Llega a dar hasta 1200 lúmenes.
Mi frontal eléctrico no tiene luz roja (que es muy útil para pernoctas y refugios, pues con ella evitamos molestar a los compañeros), pero lo soluciono metiéndolo en una bolsita roja en la que suelo guardarlo cuando lo llevo en la seta de la mochila. $\diamond$
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