divendres, 27 de febrer del 2026

Descender pendientes heladas con elementos de seguridad

Muchas veces he visto prescindir de la cuerda al descender por pendientes de nieve muy dura/helada lo que lo convierte en algo muy expuesto.

La autodetención es evidente que puede fallar, incluso practicándola a menudo en sus tres variantes. Demasiado a menudo se desestima el uso de la cuerda para evitar un accidente por deslizamiento, y sin embargo se podría muy bien hacer uso de la misma; no necesariamente para rapelar (por no llegar a ser imprescindible y para evitar el problema de hacer uso de elementos de anclaje dudosos tratándose de nieve dura) sino simplemente asegurando el descenso de la cordada montando reuniones con el piolet horizontal enterrado en la nieve y haciendo un asiento en uve para el asegurador.

Supongamos una cordada de tres. El montañero más experimentado sería el último en bajar, después de asegurar a sus dos compañeros que bajarían simultáneamente (el segundo con una potencia móvil hecho un cordino y confeccionando un nudo prusic), yendo en principio a poca distancia del primero.

A una distancia conveniente, durante el descenso, instalarían un par de estacas de nieve (por lo menos una), con las correspondientes cintas exprés para pasar la cuerda y así proteger el descenso del compañero que les está asegurando una vez hubiesen a su vez instalado la reunión inferior (piolet horizontal enterrado y asiento en uve) después de descender unos 60 m (suponiendo que utilicen una cuerda de 60 m). De esta manera, el último en bajar estaría también razonablemente protegido. Iría descendiendo y retiraría las dos estacas (o lo que fuese que hubiesen puesto).

El dispositivo de seguro (al anillo ventral) puede ser una cesta o un nudo dinámico. Y si la cuerda estuviese mojada y helada, puede recurrirse a un aseguramiento al hombro o bien a la cadera. Una cordada experimentada puede hacer eso con rapidez y seguridad. $\diamond$

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada